Vivir, bostezar, morir.

Juan Medrano

Resumen


A lo largo de su existencia, un ser humano “estándar” en cuanto a duración de su vida bosteza en torno a 250.000 veces, lo que da idea de la importancia, al menos cuantitativa, de este fenómeno, que tiene una vertiente fisiológica (de significado aún por determinar), psicológica, e incluso social, como veremos más adelante. Esta compartimentación en dimensiones del bostezo demuestra, por una parte, la necesidad epistemológica humana de trocear cualquier experiencia y alojarla en diferentes categorías. Pero al mismo tiempo, todo aquello que aúna lo fisiológico-biológico, lo que consideramos psicológico y lo social solo puede ser entendido como global y vital. El bostezo u oscitación es, pues, un fenómeno vital. Ahí radica su interés y su relevancia.

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Revista de la Asociación Española de Neuropsiquiatría.
EISSN: 2340 2733 (Versión digital)
ISSN: 0211 5735 (Versión impresa)
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