La nota secreta.

Mauricio Jalón, Fernando Colina Pérez

Resumen


Lo secreto es irreconocible e irreconciliable. Un verdadero enigma debe ser tal que toda posible solución no pueda nunca alcanzarle. Es, pues, un interrogante evasivo y ajeno a cualquier respuesta. Esta idea nuclear, proyectada hacia un pasado remoto, trae el recuerdo de los enigmas de Edipo: tanto de las adivinanzas que le proponen en sus inicios como del proceso último mediante el cual le identifican o le proporcionan identidad mortífera como «parricida». Pero estas huellas están situadas en un tiempo mental demasiado alejado de nosotros. El individuo griego, según recordaba Vernant, no puede entenderse como depositario de derechos universales inalienables (un anacronismo utilizado a veces), ni tampoco podría verse como una persona dotada de una específica vida interior, es decir, como alguien que se considera poseedor de un mundo secreto, el de la subjetividad.
En cambio, otra conciencia más reconocible nace en la Antigüedad tardía, cuando

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Revista de la Asociación Española de Neuropsiquiatría.
EISSN: 2340 2733 (Versión digital)
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